
Un clamor sordo a oídos recorre la humanidad inerte.
Olvido e ignorancia van de la mano confundiéndose en el camino.
Despertemos de esta somnolencia cruel y despiadada;
pues el Dios del Amor no ha cambiado de causa.
Silva fuerte, Espíritu, habla, Salvador;
para decirnos más, no;
para encaminar nuestros pasaos a Tu designio: EL AMOR
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